Mi rendimiento, tu talón de Aquiles.


Sobre tus piernas me acomode como una niña pequeña en busca protección y un refugio donde no la puedan lastimar. Porque eso eras vos para mí, mi mejor lugar en el mundo. No necesitaba nada más que un par de besos y unas palabras para curar la rabia. ¡Qué inocente fui si pensaba que era lo bueno! Nadie me previno, nadie me dijo que detrás de semejante hombre había semejante imbécil.

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