Me endulzaste el presente


Viajaba por la tierra y tenía una lista interminable de hechos: levantarme pero no madrugar, anhelar pero sin entender, comer pero no extrañar, llorar pero no saber por quién y por qué; y un sinfín de acciones que me preguntaba la vida misma. Ahí estaba yo, parada con un corazón dentro de una mochila sin esperar nada a cambio. Y en pleno viaje por la realidad te cruzaste en mis ojos. Ahora todo se siente tan raro, tan distinto, tan lindo.

Veo tu mirada buscándome por todos lados y eso me desconcierta. Huelo tu perfume en cada sitio que me encuentro y me mata la ansiedad, y te siento; te siento antes de dormir en el último hilo de mis pensamientos y antes de levantarme cuando el sol está tibio y mis ojos apenas son conscientes de su estado.

Sé que no quiero terminar sin antes haber empezado. Porque no entiendo como he viajado todo este tiempo sin ver tu rostro, y aunque no lo creas contigo me siento una persona mucho mejor, alguien a quien amar y por quien luchar. Me haces sentir como si todo fuera la primera vez en la tierra.

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