Si me ves desarmada, ¿Por qué lanzas tus misiles?
Los
ojos son la ventana al alma.
Me acuerdo cuando me lo dijiste y no te creí.
No porque mentías sino porque yo nunca miraba directamente a los ojos, menos a
los tuyos. Me intimidas. Hablo en presente porque hasta el día de hoy no puedo
sostenerte la mirada, me podes, me llevas, me rastras, y puede venir una
tormenta de verano sacudirme por completo y no me darme
cuenta.
Eso pasaba constantemente hasta que un día
sucedió. Sin ir más lejos, levante la mirada, te miré directamente y aquellos
ojos que tanto me costaba hurgar me pedían algo que hasta ese momento no habían
conocido. Amor.
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