El brillo de tus ojos rojos yo quiero ver


El sol se esconde por tu espalda y acaricia tu rostro.

No existe nada más alegre que esa sensación de estar llena hasta el alma. Pero tengo mis inseguridades. Temo que me dejes. Temo perderme por tus ojos y no encontrar un sitio mejor. Temo por mi corazón más que por mi vida. Ahí estás vos sonriendo como siempre, me sujetas los brazos, me abrazas hasta sentir que me puedo fundir adentro de ti y es ese preciso momento donde me decís “no te vayas, quédate conmigo” y entonces ya no le temo a nada. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El principio del fin

Porque uno y uno no siempre son dos

Los pasados de Abril.