El principio del fin
En
el fino atardecer se columpiaban las primeras esperanzas de aquellos que
esperaban ser lo suficientemente felices para el resto de sus vidas. Allí donde
todo era serenidad, se vislumbraban los restos de oscuridad que parecían
acechar pero indefensos se convirtieron en cenizas y las adversidades se
convirtieron en simples batallas que fueron perdiendo campos de fuerza.
Aparecieron nuevos vientos que llevaban consigo un puñado de sentimientos,
dónde las pieles se rozaban y los besos se acariciaban. Algunos le decían el
final de los silencios, otros susurraban el principio de un nuevo tiempo. Ellos
le solían decir el largo camino a casa.
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