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Mostrando entradas de abril, 2013

Tu eres mi escape de este mundo desordenado

Allí estaba yo, esperando el viento a mi favor con las manos dentro de mis bolsillos y el sol acariciándome el rostro. Era un punto entre la multitud. Me llevaban de un lado al otro como si fuera una pelusa. Y de repente sentí que no estaba tan sola porque del otro lado de la calle a alguien le ocurría lo mismo que a mí. Sus ojos se tropezaron con los míos y fue como si el viento, el sol y la multitud se pusieran de acuerdo en un instante. Sonreí y me sonrió. Entonces comprendí que no tenías que decirme donde ibas porque entonces yo iría contigo.

Mi rendimiento, tu talón de Aquiles.

Sobre tus piernas me acomode como una niña pequeña en busca protección y un refugio donde no la puedan lastimar. Porque eso eras vos para mí, mi mejor lugar en el mundo. No necesitaba nada más que un par de besos y unas palabras para curar la rabia. ¡Qué inocente fui si pensaba que era lo bueno! Nadie me previno, nadie me dijo que detrás de semejante hombre había semejante imbécil.

El pasado de las primaveras

Cuando llegaba la primavera todo el jardín de su nieta olía jazmín. Jazmín le recordaba una y otra vez a ella. Ella fue parte de su pasado. Pasado era una pequeña colección de sus memorias. Memorias cortas y largas, felices y tristes pero sobre todo lo  que más recordaba era melancolía en el lecho de su muerte. Muerte, esa palabra no se le cruzó en el pensamiento durante toda su vida, salvo hasta este momento… No era la historia del hombre que más amo, ni del hombre que más sufrió. Era la historia de un enamorado de la vida pero más de ella, de su debilidad en carne viva. En esa historia no existió los terceros en discordia, ni clases sociales. Si en esa historia no hubo un final correspondiente fue por culpa de los protagonistas, por no tener la fuerza suficiente para luchar por ella. No lo lamentaron los siguientes meses, ni los años posteriores. No lo lamentaron aun cuando él se casó y, cuando ella formó una familia. El sufrimiento llego décadas después cuando se cruza...

Entendí el infinito entre los dos

Quizás no estemos destinados a estar juntos. Quizás esas pruebas fueron más que pretextos para cansarnos y rendirnos a merced de los demás. Quizás todos tienen razón y somos mejor separados que juntos. Hay tantos quizás que me cansaría de nombrarlos. Y lo último que quiero es cansarme de esta historia. Nuestra historia Porque por más que los vientos no estén a nuestro favor yo voy a luchar por ella. Por vos, por mí. Por demostrarle a la vida misma que hay mucho más. Dos almas en una sola. Reconozco que hubo más peleas y menos perdones. Reconozco que no soportaba tu manía por mantener todo ordenado y vos mis cantos por las mañanas. Reconozco que tuvimos montones de malos momentos y casi nada de buenos momentos. Pero ¿Sabes una cosa? Yo seguiría mil veces más por ese camino y todo porque al final de ese camino estás vos. Entonces luchemos juntos. Somos vos y yo contra el mundo. Demostrémosle de qué estamos hechos. Sí, de carne y hueso pero de algo mucho mejor; de amor y esper...

Si me ves desarmada, ¿Por qué lanzas tus misiles?

Los ojos son la ventana al alma. Me acuerdo cuando me lo dijiste y no te creí. No porque mentías sino porque yo nunca miraba directamente a los ojos, menos a los tuyos. Me intimidas. Hablo en presente porque hasta el día de hoy no puedo sostenerte la mirada, me podes, me llevas, me rastras, y puede venir una tormenta de verano  sacudirme por completo y no me darme cuenta. Eso pasaba constantemente hasta que un día sucedió. Sin ir más lejos, levante la mirada, te miré directamente y aquellos ojos que tanto me costaba hurgar me pedían algo que hasta ese momento no habían conocido. Amor.

El brillo de tus ojos rojos yo quiero ver

El sol se esconde por tu espalda y acaricia tu rostro. No existe nada más alegre que esa sensación de estar llena hasta el alma. Pero tengo mis inseguridades. Temo que me dejes. Temo perderme por tus ojos y no encontrar un sitio mejor. Temo por mi corazón más que por mi vida. Ahí estás vos sonriendo como siempre, me sujetas los brazos, me abrazas hasta sentir que me puedo fundir adentro de ti y es ese preciso momento donde me decís “no te vayas, quédate conmigo” y entonces ya no le temo a nada. 

Me endulzaste el presente

Viajaba por la tierra y tenía una lista interminable de hechos: levantarme pero no madrugar, anhelar pero sin entender, comer pero no extrañar, llorar pero no saber por quién y por qué; y un sinfín de acciones que me preguntaba la vida misma. Ahí estaba yo, parada con un corazón dentro de una mochila sin esperar nada a cambio. Y en pleno viaje por la realidad te cruzaste en mis ojos. Ahora todo se siente tan raro, tan distinto, tan lindo. Veo tu mirada buscándome por todos lados y eso me desconcierta. Huelo tu perfume en cada sitio que me encuentro y me mata la ansiedad, y te siento; te siento antes de dormir en el último hilo de mis pensamientos y antes de levantarme cuando el sol está tibio y mis ojos apenas son conscientes de su estado. Sé que no quiero terminar sin antes haber empezado. Porque no entiendo como he viajado todo este tiempo sin ver tu rostro, y aunque no lo creas contigo me siento una persona mucho mejor, alguien a quien amar y por quien luchar. Me haces sen...