Just one last time (part 2)


Las noches de Buenos Aires tienen ese algo especial como vos, te dijo.
Al principio pensaste que era un verso más entre los millones que le debía decir a todas las chicas, tiempo después confesó que le había salido espontáneamente al verte bailar tan desenvuelta cuando él te había conocido como una introvertida entre el montón.

Te invitó un trago, aceptaste. Te dedicó una sonrisa nunca antes vista y también la aceptaste. Te hizo bailar y le hiciste bailar. Se movían al compás de la música. Más sonrisas. Más miradas. Más tensión en micro espacio creado por los dos. Esperabas ese momento que toda chica espera. Ese momento previo donde la piel se te eriza, el corazón bombardea a mil por hora, los labios sienten cosquilleo… ahora. Un segundo. Medio segundo. No llega ¿por qué no llega? ¿Por qué sigue sonriendo? Todo es un por qué en tu cabeza.

Quiero que te acuerdes cómo empezó la segunda parte de esta historia, te dijo.
¿Qué historia? ¿Segunda parte? ¿Ya había empezado? Le dedicaste miradas por demás, tu conciencia (que plácidamente dormía) te gritó cálmate. No sabías si era por la música, el ruido o las personas pero no podías pronunciar ni una palabra.

Yo quiero que funcione. Deseo que funcione, terminó la frase en tus oídos.  

Abriste los ojos como si hubieras visto un fantasma. Tu sorpresa no era las palabras que pronuncio sino cómo las pronuncio. Con intensidad, anhelo. Pero vos estabas tan feliz por los efectos de alcohol y volada en el espacio que solamente le sonreíste y le dijiste que sí.

Te llevó hasta donde estabas con tus amigas en un primer momento. Te despidió con un beso en la mejilla. Volteaste para volver a tu mundo pero fue ese instante dónde te sujetó la mano y cuando estaba por pronunciar algo le cortaste confesándole lo siguiente:

No importa cuando funcione. Estaremos cayendo a cinco mil metros abajo y seguiremos intentándolo. Porque somos así, vos y yo somos de la misma naturaleza, le explicaste.


Y subiste escalón por escalón con las luces del boliche apuntándote como el sol. 



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