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El principio del fin

En el fino atardecer se columpiaban las primeras esperanzas de aquellos que esperaban ser lo suficientemente felices para el resto de sus vidas. Allí donde todo era serenidad, se vislumbraban los restos de oscuridad que parecían acechar pero indefensos se convirtieron en cenizas y las adversidades se convirtieron en simples batallas que fueron perdiendo campos de fuerza. Aparecieron nuevos vientos que llevaban consigo un puñado de sentimientos, dónde las pieles se rozaban y los besos se acariciaban. Algunos le decían el final de los silencios, otros susurraban el principio de un nuevo tiempo. Ellos le solían decir el largo camino a casa.

Los pasados de Abril.

Debajo de toda esa superficie artificial se encontraba la esencia de su persona. No era la mejor ni la peor, pero había algo que le era diferente al resto de las demás; quizás la extraordinaria historia que tuvo, o quizás, el amor profundo que sintió en un momento de su vida, o tal vez las últimas palabras que dijo antes de su final. Un segundo antes de experimentar el suspiro final pudo ver cómo todo cobraba vida y ahí se vio: sintiéndose una princesa del cuento de vida, sentada en el sillón de sus ancestros, tomando el té de las cuatro de la tarde. Brillando como el sol de las mañanas de primavera y con aires de jazmín. Sus ojos reposaban sobre el inmenso árbol de ombú que habitaba en el centro del jardín; este mismo árbol que la miraba partir con las penas de una magdalena pero con el corazón de una quinceañera, una tarde de Abril. 

Just one last time (part 2)

Las noches de Buenos Aires tienen ese algo especial como vos , te dijo. Al principio pensaste que era un verso más entre los millones que le debía decir a todas las chicas, tiempo después confesó que le había salido espontáneamente al verte bailar tan desenvuelta cuando él te había conocido como una introvertida entre el montón. Te invitó un trago, aceptaste. Te dedicó una sonrisa nunca antes vista y también la aceptaste. Te hizo bailar y le hiciste bailar. Se movían al compás de la música. Más sonrisas. Más miradas. Más tensión en micro espacio creado por los dos. Esperabas ese momento que toda chica espera. Ese momento previo donde la piel se te eriza, el corazón bombardea a mil por hora, los labios sienten cosquilleo… ahora. Un segundo. Medio segundo. No llega ¿por qué no llega? ¿Por qué sigue sonriendo? Todo es un por qué en tu cabeza. Quiero que te acuerdes cómo empezó la segunda parte de esta historia , te dijo. ¿Qué historia? ¿Segunda parte? ¿Ya había empezado? Le ...

Don't turn around, leave me high and dry

  En plena oscuridad mi cuerpo da vueltas por la cama buscando algo más que calor. Busca en sueños un poco de besos y caricias olvidadas en el pasado, un perfume que apenas reconoce y tu eterno rostro que se disuelve como arena de tiempo. Quizás cuando esta pesadilla termina podré liberar de este cuerpo sensaciones encerradas que lo desborda a tal punto de sentir que va a explotar y después de todo pueda llegar a tener un poco de paz.

Porque uno y uno no siempre son dos

Están sentados frente a frente y no se dicen nada, como si fueran dos extraños en una habitación. Puede pasar treinta segundos, dos minutos, una hora; el tiempo puede girar como una moneda y no se inmutaran. Quizás el mundo no sepa que por aquellos ojos color café cruzaron soplos que fueron de amor a odio, de felicidad a miseria, de alegría a tristezas, de extrañar a despreciar, de aguantar y soportar a tirar todo al carajo. Aquellos ojos que alguna vez amaron con tanta intensidad hoy solo reflejan el poder de destrucción de ambos.

If I lose myself tonight, it will be your side

Cada vez que quería volver al principio me costaba encontrarlo. Ya nada quedaba de aquel comienzo que parecía tan lleno de vida, nos marchitamos con el pasar del tiempo, nos lastimamos en nuestro santuario, nos quebramos en nuestra última noche de salvación. La lluvia me despertó en medio de la noche y sentí por primera vez que una cama de una plaza y media parecía de tres plazas, que el silencio reinaba ante mí y que en las esquinas de mi cuarto parecía ver tu fantasma. Lloré como una condena en su último día. De tantas lágrimas podría lograr hacer un barro y hundirme en él para luego transformar en tierra y después que el viento me arrastre tan solo un poco para llevarme contigo a donde quieras que estés.

Tu eres mi escape de este mundo desordenado

Allí estaba yo, esperando el viento a mi favor con las manos dentro de mis bolsillos y el sol acariciándome el rostro. Era un punto entre la multitud. Me llevaban de un lado al otro como si fuera una pelusa. Y de repente sentí que no estaba tan sola porque del otro lado de la calle a alguien le ocurría lo mismo que a mí. Sus ojos se tropezaron con los míos y fue como si el viento, el sol y la multitud se pusieran de acuerdo en un instante. Sonreí y me sonrió. Entonces comprendí que no tenías que decirme donde ibas porque entonces yo iría contigo.